Miercoles, 11 de Diciembre de 2019
26 de Nov | 14:45:00 - POLITICA
Por la denuncia de violación de su sobrina, Alperovich pidió licencia en el Senado

Según trascendió, el ex gobernador de Tucumán enviará en las próximas horas el pedido de licencia a la presidenta del Senado, Gabriela Michetti.

Luego de que su sobrina lo denunciara por abuso sexual, y tras asegurar este mismo lunes que no pediría licencia, el senador por la provincia de Tucumán y ex gobernador de ese distrito, José Alperovich, finalmente presentará un escrito a la presidencia de la Cámara Alta para solicitar apartarse de su banca mientras dure la investigación.

Según adelantó Clarín este lunes Alperovich enviará el pedido de licencia a la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, en las próximas horas.

En el texto dirigido a Michetti, Alperovich asegura: "A fin de dedicar mi esfuerzo y mi tiempo a desbaratar la infamia, aclarar la verdad, y reparar mi honor, le pido expresamente que me confiera licencia en mi honorable cargo".

El texto de la misiva tiene apenas dos puntos más.

En el primero sostiene: "En estos días, como es de público conocimiento, he sido víctima de denuncias promovidas en mi contra".

En el segundo, agrega: "La imputación es absolutamente falsa, lo cual demostraré, a la corta o a la larga, ante la Justicia".

El viernes pasado la sobrina segunda de Alperovich denunció al senador por abusos sexuales reiterados en varias ocasiones y en sitios distintos.

"No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe", expresó la joven en la carta de denuncia que se conoció el viernes pasado, y agregó: "El mío se llama José Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quién fui violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019. Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él".


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