Viernes, 18 de Octubre de 2019
06 de Oct | 22:31:00 - POLITICA
Fuerte crisis en la avenida Corrientes por los altos alquileres y la caída del consumo

La avenida Corrientes ya no es lo que era, esa calle que nunca dormía, repleta de bares e intelectuales. Fue cambiando de a poco, y en los últimos dos años sus locales más importantes se vaciaron y ya no volvieron a alquilarse. En abril de este año se inauguró la peatonal, pero ni eso logró resucitarla. Al contrario: los valores de alquiler del metro cuadrado se duplicaron.

Las siete cuadras que van desde Callao a la avenida 9 de julio nunca tuvieron tanta cantidad de locales vacíos como en estos últimos tiempos. La fuerte baja del consumo y los altos alquileres se suman a que aún no está definido el nuevo público de la calle Corrientes.

La Churrasquita
Uno de los últimos locales que cerró fue La Churrasquita, un clásico de la gastronomía porteña, que desde hace más de un mes colgó un cartelito de "cerrado por reformas". Si bien aseguran que reabrirá, cada vez que un local gastronómico puso esa frase, pasó largo tiempo cerrado y no siempre volvió a abrir.

Entre los principales locales que están cerrados figura el de La Pasiva, la chivitería que falsificó a la marca uruguaya y no tuvo éxito. Hace más de dos años que está cerrado. Por sus dos pisos, con sótano y entrepiso, piden US$10.000 y no hay manera de alquilarlo. Al lado está el mega local de 1.314 metros cuadrados que cerró Musimundo a principios de 2018. Piden U$S16.000 mensuales con subsuelo y primer piso, y sin expensas, pero no se alquila.



La avenida Corrientes ya no es lo que era, esa calle que nunca dormía, repleta de bares e intelectuales. Fue cambiando de a poco, y en los últimos dos años sus locales más importantes se vaciaron y ya no volvieron a alquilarse. En abril de este año se inauguró la peatonal, pero ni eso logró resucitarla. Al contrario: los valores de alquiler del metro cuadrado se duplicaron.

Las siete cuadras que van desde Callao a la avenida 9 de julio nunca tuvieron tanta cantidad de locales vacíos como en estos últimos tiempos. La fuerte baja del consumo y los altos alquileres se suman a que aún no está definido el nuevo público de la calle Corrientes.

La Churrasquita
Uno de los últimos locales que cerró fue La Churrasquita, un clásico de la gastronomía porteña, que desde hace más de un mes colgó un cartelito de "cerrado por reformas". Si bien aseguran que reabrirá, cada vez que un local gastronómico puso esa frase, pasó largo tiempo cerrado y no siempre volvió a abrir.

Entre los principales locales que están cerrados figura el de La Pasiva, la chivitería que falsificó a la marca uruguaya y no tuvo éxito. Hace más de dos años que está cerrado. Por sus dos pisos, con sótano y entrepiso, piden US$10.000 y no hay manera de alquilarlo. Al lado está el mega local de 1.314 metros cuadrados que cerró Musimundo a principios de 2018. Piden U$S16.000 mensuales con subsuelo y primer piso, y sin expensas, pero no se alquila.

La Pasiva
A pocos pasos está un local que alguna vez supo albergar a Liberarte y luego se transformó en la heladería Iceland. No hay forma de alquilarlo. En la vereda par, hay varios para alquilar, aunque de menor metraje.

Iceland
Gabriel García, uno de los dueños de la histórica confitería La Ópera, es uno de los pocos que apostó a la reapertura de La Giralda, pero recién la abrirá en 2020. García señaló a BAE Negocios: "Corrientes ya no tiene noche. Hace 40 años atrás, el turno noche de un bar vendía el doble que los otros dos turnos, era otro país. La peatonal trajo más gente, pero el consumo cayó más de un 30%, sólo en los últimos tiempos. Los locales no se alquilan porque los dueños se avivaron y ahora piden el doble que antes. No dan los números".

Desde una reconocida inmobiliaria sostienen: "Desde que se hizo peatonal, los propietarios piden entre un 40 y más de un 50% de lo que están dispuestos a pagar los que buscan locales. El metro cuadrado de planta baja cotiza entre U$S30 y 50, pero los que buscan no quieren pagar más de U$S20. Hay marcas gastronómicas interesadas, pero no a esos precios". Buenos Aires Grill, Revire Brasas Bravas, Tostado y Funes son los últimas opciones gastronómicas que llegaron. El resto, prefiere esperar que bajen los valores.
A pocos pasos está un local que alguna vez supo albergar a Liberarte y luego se transformó en la heladería Iceland. No hay forma de alquilarlo. En la vereda par, hay varios para alquilar, aunque de menor metraje.

Iceland
Gabriel García, uno de los dueños de la histórica confitería La Ópera, es uno de los pocos que apostó a la reapertura de La Giralda, pero recién la abrirá en 2020. García señaló a BAE Negocios: "Corrientes ya no tiene noche. Hace 40 años atrás, el turno noche de un bar vendía el doble que los otros dos turnos, era otro país. La peatonal trajo más gente, pero el consumo cayó más de un 30%, sólo en los últimos tiempos. Los locales no se alquilan porque los dueños se avivaron y ahora piden el doble que antes. No dan los números".

Desde una reconocida inmobiliaria sostienen: "Desde que se hizo peatonal, los propietarios piden entre un 40 y más de un 50% de lo que están dispuestos a pagar los que buscan locales. El metro cuadrado de planta baja cotiza entre U$S30 y 50, pero los que buscan no quieren pagar más de U$S20. Hay marcas gastronómicas interesadas, pero no a esos precios". Buenos Aires Grill, Revire Brasas Bravas, Tostado y Funes son los últimas opciones gastronómicas que llegaron. El resto, prefiere esperar que bajen los valores.


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