Lunes, 21 de Mayo de 2018
15 de May | 04:01:00 - POLITICA
De las bombas K a las minas terrestres PRO

A LOS DESEQUILIBRIOS MACRO HEREDADOS SE HAN SEMBRADO UNA SERIE DE DEUDAS DE MUY CORTO PLAZO

El kirchnerismo dejó un gran acervo para su sucesor: un muy bajo nivel de endeudamiento. Pero esto terminó siendo un collar de plomo. El IIF estima que el salvataje debe ser como mínimo de u$s 30.000 millones.


A esta altura nadie puede negar que la administración de Cristina Kirchner dejó a su sucesor una serie de desequilibrios macro más allá de los atrasos tarifarios. Encarar la resolución de dicho entramado de desajustes no solo iba a significar que la economía transitara por un amargo trance de ajustes sino que hasta los más optimistas advertían que llevaría varios años, más allá de la estrategia gradual de la administración Macri. Es más, el Gobierno de Cambiemos justificó el gradualismo al reconocer las restricciones que le imponía ese racimo de explosivos macro. Algunas de las bombas heredadas se fueron desactivando, como el caso de los millonarios contratos de dólar futuro e incluso el cepo y el litigio con los fondos buitres y demás bonistas. Otras siguen latentes, aunque su espoleta parece haberse dañado.

Claro que a pesar de todo este campo minado el kirchnerismo dejó una herencia jugosa: un bajo nivel de endeudamiento, o sea, la capacidad, una vez reestablecido el acceso a los mercados de capitales, de volver a tomar financiamiento y así poder acompañar el gradualismo hacia los nuevos equilibrios macro de un país normal.

Como si no fueran poco las bombas kirchneristas, el Gobierno de Cambiemos sembró las propias, una serie de minas terrestres a las cuales habría que prestarles cada vez más atención. Sobre todo en medio de esta crisis cambiaria. Una de ellas, quizás en el actual contexto la más relevante, viene de la mano del festival de Letras del Tesoro, en sus dos versiones, en dólares y en pesos. Dada la actual coyuntura cambiaria y el pedido de auxilio al FMI, son las Letes en dólares las que ya empiezan a inquietar. Comenzaron tímidamente a surgir en el segundo trimestre del 2016 con guarismo casi insignificantes de u$s2.000 millones. Pero en forma sostenida fueron consolidándose en el menú del Ministerio de Finanzas. Así cerraron el 2016 con un stock apenas por encima de los u$s7.000 millones, y luego al cabo de tres trimestres se duplicaron. Terminaron el año pasado en más de u$s15.600 millones y este año ya sobrepasan los u$s16.500 millones. Este stock en otras circunstancias quizás podría no generar inquietud pero en la actual coyuntura sí sobre todo, porque se trata de un endeudamiento de muy corto plazo. Un rápido vistazo al cronograma de vencimientos muestra que ya a lo largo del 2018 todos los meses los compromisos rondan los u$s1.900 millones promedio. A esto se suman las Letes en pesos cuyo stock hoy supera los $96.000 millones (aproximadamente unos u$s3.900 millones). O sea, entre ambas Letes se tienen compromisos por el equivalente a u$s20.000 millones. Lo inquietante es que esta deuda va venciendo cada 180 días promedio. De esta manera, el equipo de Hacienda y Finanzas financian gastos corrientes y planes sociales con deuda que se va refinanciando cada tres y seis meses. Por la magnitud en juego no debería ser un problema pero ante las actuales circunstancias no pude soslayarse.

Este endeudamiento de corto plazo, ante la sequía de los mercados de capitales internacionales, también puede ser otro factor de presión sobre las reservas del BCRA. Al respecto en estos días vence un pago del Club de París por u$s2.200 millones y la Tesorería solo tendría disponible la mitad. ¿Quién pondrá la otra mitad? Ya se verá.

Por lo tanto, además del ceñido programa financiero que resta por cumplir este año, el Gobierno debe sumar esfuerzos para renovar este stock de deuda todos los meses. Y ni que hablar del cronograma de Lebac, Leliq y Pases. Todo esto es producto de la estrategia de recurrir al financiamiento para sostener el gradualismo. En pocas palabras, el equipo de Finanzas está permanentemente sujeto a un estrés como si corriera una 42 K diaria. Por algo, el ministro Caputo convenció al presidente Macri de ir directamente al Fondo.

Con relación a este tema ayer el influyente Institute of International of Finance (IIF) sacó un informe sobre "The Deal with Argentina" deR. Brooks, M. Castellano y J.Fortun, que evalúan el impacto del aumento del riesgo en los emergentes, con foco en Argentina y Turquía. Respecto al caso argentino señalan que un paquete de ayuda no puede ser inferior a los u$s30.000 millones para lograr la estabilización. Este monto presupone que las negociaciones serán rápidas y habrá poca fuga de capitales (estiman una pérdida de reservas de u$s15.000 millones este año). Lo que les preocupa además es que el caso argentino pueda no ser el último ante la creciente vulnerabilidad de los mercados emergentes a las mayores tasas de interés globales.


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